Los adolescentes que usan Facebook y otras redes sociales a diario sacan peores notas en matemáticas, ciencia y comprensión lectora que el resto. Sin embargo, los alumnos que dedican el mismo tiempo a divertirse con determinados videojuegos (no violentos) sacan más puntuación en esas asignaturas que los demás.

Esto es debido a que el uso de estos juegos puede reforzar habilidades existentes aprendidas en clase y ayudar a los usuarios a utilizar los números y la lógica, como si estuvieran estudiando.

Así se desprende de un estudio publicado en la revista International Journal of Communication realizado por Alberto Posso, profesor del Instituto de Tecnología de Melbourne (Australia).

La investigación se basa en una muestra de 12.000 estudiantes australianos de 15 años de 772 colegios diferentes y usa las evaluaciones obtenidas por el informe PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), que además de calificar el rendimiento de los alumnos en matemáticas, ciencias y comprensión lectora, recoge información sobre las actividades online de los chavales.

Los datos señalan que los estudiantes que utilizaban las redes sociales diariamente sacaban hasta 20 puntos menos en matemáticas que los que no las usaban. Y cuanto más tiempo pasaban en Facebook y páginas similares peor era el resultado del examen. Si dedicaban a las redes sociales un rato una o dos veces al mes, sacaban ocho puntos menos que la media, pero no 20. Y las notas en ciencia y comprensión lectora también fueron más bajas, en una proporción similar.

Por el contrario, los estudiantes que jugaban online a diario obtuvieron 15 puntos más en matemáticas y 17 puntos más en ciencia que el resto de alumnos y mostraban mejor capacidad de comprensión en las lecturas.

El investigador admite que hay otros muchos factores que influyen en el rendimiento escolar. Aunque es posible sacar la hipótesis de una relación causal entre las actividades online y los resultados académicos, hay que tener en cuenta también la habilidad del alumno y el entorno que le rodea.

Igualmente afirma que jugando y compitiendo con otras personas te obligas a superarte, a resolver los enigmas más rápido que el resto para pasar al siguiente nivel y esto implica que se pongan en práctica habilidades y conocimientos que a lo mejor se han escuchado en el aula.

Por eso concluye que los profesores deberían considerar utilizar en sus clases videojuegos populares -no violentos- para mejorar el rendimiento de sus alumnos.

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